AYER visitó la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra una persona que dejó fascinados a los alumnos del MCPC. Su nombre es Antoni Gutiérrez-Rubí, un asesor de comunicación a quien merece la pena escuchar. Alguien que engancha a todo aquel para el que se dirige. Y todo lo que dijo fue interesante e inteligente. Pensando te deja y boquiabierto también aunque hable y reflexione sobre algo tan natural como es la risa y la sonrisa humana. Pasión por lo que cuenta siente, algo que deben sentir todas las personas que se dedican a esto. Muchas preguntas hizo, pero entre ellas destaco una que lanzó después de ver este vídeo, 165 fotografías de Obama:
RESULTA de una satisfacción tremenda descubrir algo que se desconoce por completo. Y más aún si es útil, como Wordle: una herramienta web para representar textos nubes de etiquetas o tagclouds. Es tan sencillo como copiar y pegar el texto queremos que se mapee.
La siguiente imagen muestra la nube de etiquetas del post que abajo se presenta “De la información al conocimiento”.
Nube de etiquetas "De la información al conocimiento"
LEJOS quedaron las cuartillas de la época industrial cuando la información, que estaba totalmente censurada, prohibida, negada, corría de mano en mano y de boca en boca. Tan sólo se pretendía dar a conocer la situación en la que en aquel momento se encontraban. En una época de opresión y de vergüenza donde la sociedad apenas se atrevía a demandar información. Apenas se sabía leer y escribir. En la mina, las noticias dejaron de ser cantadas. En las tabernas, las personas que “compartían” se escondían… Ignorante eran los ciudadanos, y esto suponía al poder un mayor margen de maniobra para la manipulación. Pero lejos han quedado ya esos años, lejos los siglos pasados, no olvidados, recordados. Quizás porque las mejores plumas aún siguen batiendo sus puntas con tinta en nuestra memoria… Esos periodistas que una vez fueron, en cierto modo lo siguen siendo. Ahí quedaron y ahí siguen estando.
Un comienzo algo curioso para hablar de la ruptura de ciertas políticas de clausura y la siguiente apertura a la ventana de la información. Un comienzo algo curioso para hablar de uno de los Nuevos Paradigmas de la Comunicación, un decálogo de alguien que se define como profesor universitario, conferenciante y bloguer, José Luis Orihuela. “De la información al conocimiento” es el décimo y último paradigma de ese decálogo. Un paradigma con dos palabras que reinan en la era de la sociedad de la información: información y conocimiento.
Porque los periódicos impresos se siguen vendiendo en los quioscos, la radio se sigue escuchando y la televisión sigue siendo el aparato favorito dentro de los electrodomésticos que decoran nuestras casas. Sin embargo, algo ocurre cuando llega Internet. Las tecnologías se desarrollan y la sociedad, ante el cambio, se adapta. Ya no falta el ordenador o el portátil como compañero de viaje en los países desarrollados. Nace Internet y con él las nuevas formas de comunicarse y, cómo no, de hacer periodismo.
Efectivamente, y tal y como dice Orihuela, “la superabundancia de información, característica de la era digital, revela la importancia estratégica de los medios como gestores sociales del conocimiento”. Los medios deben convertirse en gestores de la información, algo que pasa también por el gremio documentalista, para que ésta pase a ser conocimiento. Todo lo que se encuentra en esta llamada web 2.0 es un conglomerado, una abundancia extrema de códigos de datos donde la pantalla del ordenador puede suponer para el usuario una ametralladora de información.
No hace mucho que se publicó un “Manifiesto por Internet”: 17 puntos redactados por 15 periodistas alemanes. El punto número 11 señala que “Más es más – nunca la información es demasiada”. Cierto que ha llegado un momento en el que lo usuarios tenemos la libertad para acceder a la información, para consultar blogs, periódicos digitales, comunicarnos a través de Twitter y redes sociales etc., interacturar al fin y al cabo, pero… ¿dónde está el límite entre información y el conocimiento? La clave está en buscar nuevos géneros narrativos, en saber demandar y ofrecer en Internet., en gestionar. En definitiva, en saber buscar e interpretar el lenguaje que hoy prevalece, el lenguaje digital.
NACER, crecer, sentir, vivir, soñar… No son pocas las personas que con el paso del tiempo apuntan más alto en su vida sin apenas darse cuenta… No son pocas las que viven enamoradas de su profesión… Viven soñando y luchando constantemente para conseguir aquello que una vez fue quimera… Sus cabezas funcionan por y para, y la mayoría de las ocasiones se sienten ajenas a lo que acontece a su alrededor y al margen de las cosas que les sucede a las personas de su entorno, a las que siempre ha querido, las que siempre le quisieron y las que siempre le querrán. Quizás estas personas sólo puedan tener una debilidad: la posibilidad de encontrarte sólo, la soledad…
Y de repente un día te levantas, coges la mochila y vas a visitar a una tus mejores amigas. Viajas con la ilusión de reencontrarte porque sabes que esas amistades nunca se deterioran con el paso del tiempo, quizás porque sabes que nacieron para estar juntas de por vida, ocurra lo que ocurra. Eso es lo bueno de la verdadera amistad, que el paso del tiempo no pasa para ellas, siempre es el presente. Y ves a esa amiga, la abrazas, la besas, la sientes, como cuando la sentías de pequeña en ese colegio en el que crecisteis, donde el comer en el comedor era la pesadilla diaria de cada día, donde toparse con una “Lidia” era lo más temido, y separarse no cabía entre tus pensamientos. Y a medida que pasan las horas y conversáis, te preguntas a ti mismo dónde has estado todo este tiempo, dónde has estado mientras a esa amiga le han pasado tantas y tantas cosas y en las que has querido estar pero no has estado. ¿Dónde has estado todo este tiempo…?
Y es entonces cuando uno se da cuenta de la importancia de su persona, porque uno/una no es sin los demás, sin esa amiga a la que le suceden tantas cosas, sin esas amigas que están tan sólo a una llamada a pesar de los kilómetros que las separan, sin esa familia que vive, sueña y lucha contigo. Porque una vive, pero sin ellos no es…
Ascenso desde el Puerto de Belate hasta el monte Saioa/Sayoa
AMANECE un domingo por la mañana cualquiera y te preguntas ¿y por qué no? Un buen desayuno, una buena ducha, la mochila, la cámara de fotos y comienza el ascenso por tierras navarras… Merece la pena el esfuerzo, sin duda, por la maravilla que se puede contemplar cuando sientes que tus sentidos ya no te pertenecen, estos te abandonaron para soñar…
Comienza el ascenso…
10 de la mañana aproximadamente…
Fotografía Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Continua el ascenso…
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Después de alcanzar el “falso Saioa”, localizamos por fin nuestro objetivo…
Continua el ascenso…
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Y…
Por fin en Saioa, a 1418 metros…
El reloj marca las 13 horas aproximadamente…
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Fotografía de Ángela Paloma Martín
Una magnífica experiencia dotada de una belleza espléndida…
Primer premio; categoría General News Singles Una mujer intenta resistir el desalojo policial de los okupas en terrenos privados cerca de la ciudad de Manaos, en Amazonas, en Brasil. Se había avisado a las familias que viven allí del desalojo días antes. Los ocupantes, que protestaban contra la falta de vivienda en Manaos, fueron expulsados después de un enfrentamiento que duró dos horas. Foto tomada el 10 de marzo. Fotografía de Luiz Vasconcelos. elpais.com
“Lo peor es que, como fotógrafo, me aprovecho de las desgracias ajenas. Esa idea me persigue. Todos los días. Porque sé que si algún día dejo que mi carrera sea más importante que mi compasión, habré vendido mi alma.
La única manera de justificar mi papel es respetando a aquellos que sufren. La medida en la que lo logro, es la medida en la que se me acepta, y en la que yo mismo puedo aceptarme”.
ESTÁ en todas partes. La campaña de Madrid 2016 lleva viviendo con nosotros ya un tiempo considerable, ya sea en la gran capital o no. Cientos de ciudadanos españoles la apoyan (y muchos que no lo son pero así se sienten), los medios de comunicación también. Y no digamos ya de los políticos y deportistas de nuestro país. Esta fiebre ha llegado, como no, a las redes sociales: “todos tenemos una corazonada”, publican algunos usuarios; otros enlazan vídeos como el que aparece en este post. Y, aunque se esté a favor o no de que los Juegos Olímpicos se celebren en la ciudad madrileña, la intuición, sorprendentemente, ha pasado a ser una esperanza y una ilusión. Dentro de poco conoceremos el triunfo o el fracaso. Dentro de poco conoceremos si el deseo sólo ha sido un sueño o si el este deseo lo tendríamos que haber vivido con los pies en la tierra…
Por lo tanto, la pesadilla continuará para millones de españoles… La crisis económica seguirá presente en nuestras vidas y será origen de muchos quebraderos de cabeza. Malas noticias para el primer día de octubre… Muy malas…
... no hay actividad o profesión más apasionante que el periodismo. Ninguna que haga vivir tanto la vida como una permanente aventura, que exponga a quien lo practica a tantas experiencias sobre la condición humana y sus infinitas manifestaciones y ramificaciones, y que eduque mejor y de manera tan vívida sobre las grandezas y miserias de la historia que se va haciendo en nuestro entorno y la levadura que anima la vida de las naciones y los individuos". Palabras de Mario Vargas Llosa.
angelapmf@gmail.com