“He ahí el cuarto poder” dijo, profético, Edmund Burke señalando a la tribuna de la prensa en el Parlamento británico.

Durante años, la prensa ha estado encarcelada entre rejas a merced de ideologías que han marcado las tendencias y las costumbres, y como no, aumentado la ignorancia de millones de personas que vivían oprimidas en regímenes donde el totalitarismo no daba cabida a ninguna actividad que fomentase y aumentase la cultura de la población. El analfabetismo se imponía y con ello se pronunciaba la capacidad de manipulación de aquellos que ejercían el poder.

No sin sangre, el esfuerzo de una sociedad ha permitido que una información ahogada sea “liberada” del pozo en el que estaba sumergido. Hoy somos informados. Hoy conocemos. Hoy tenemos acceso a la información y somos capaces de demandar aquello que desconocemos porque, según Fernando Sabater, “sabemos unas cuántas cosas, precisamente porque renunciamos a saberlo todo: el sabio no es quien pretende saber más sino quien mejor conoce lo que no puede saber”.

Periodismo. Así se llama esta curiosa disciplina que debe interpretar con transparencia los hechos, los acontecimientos, la actualidad. En definitiva, informar. Un negocio, sí, pero a la vez un arte. ¿Una figura? El periodista. Éste debe comunicar lo que ocurre, ser testigo fiel de lo acontecido, y por supuesto, hacer que llegue: “ambientarlo para hacer que se comprenda”. ¿Un soporte? La prensa escrita, la radio, la televisión. No obstante, en la actualidad se está experimentando una revolución: surge la “sociedad de la información”. El nacimiento de Internet y el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías están fomentando a que aparezcan nuevas formas, nuevos estilos de comunicar y de hacer periodismo, donde el ciudadano, el usuario final, no sólo asimila una información sino que puede actuar como sujeto activo de la misma.

Con el surgimiento de las nuevas tecnologías aparece una nueva forma de hacer periodismo, donde el estilo y la forma de informar ya no siguen unos parámetros tradicionales, sino que deben adaptarse al “nuevo periodismo”: el periodismo digital. Es cierto que “la información es poder, y todo el mundo lo quiere” pero creo conveniente matizar que, sea en el soporte que sea, el buen periodismo verídico, exacto y preciso, debería ser ejercido por profesionales de la información.

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