Me esperaba sentada en una mesa de “El Espiral”. Este es uno de los muchos y modernos locales de copas que actualmente colecciona Puertollano entre sus viejas y adoquinadas calles. Su mano derecha sujetaba la copa de cerveza mientras sus ojos, fijos, jugaban a observar la espuma que sobresalía. “¿Estás preparada?”, le pregunté. Y tras una tímida sonrisa me responde: “no”. Reímos juntas.

Silvia Benitez nació en este pueblo minero (situado a unos 34 Kilómetros de Ciudad Real) el 13 de marzo de 1985. “Estudié Ingeniería Técnica Agrícola por las salidas que tiene”, me confiesa entre humo de tabaco y ruido. Que no música. Ruido. “No me gusta tirar el tiempo”. Silvia es una de las pocas estudiantes de Ingeniería Técnica de Ciudad Real que se quedaron en la universidad de esta provincia por la insuficiencia de medios económicos. De vez en cuando decide perder la mirada en sus deseos: “hubiese preferido estudiar en Madrid”. Decepcionada me asegura que las Ingenierías Técnicas en Castilla La Mancha están muy poco valoradas y el futuro no es prometedor para los estudiantes que finalizan sus estudios. Sabe que su carrera adquiere un valor adicional para entrar al mercado laboral si se estudiase en ciudades como Salamanca, Barcelona o Madrid: “Sí. Madrid, sí”. Aun así, no existe medida para calificar su ilusión por aprender, su ilusión por explicar en qué está basando su proyecto o cuántas horas dedica, de día y de noche, en el laboratorio. Investigando. Descubriendo.

Se coloca el pelo. Negro y limpio. Piensa. Cruza los brazos. Me mira. A sus 22 años, siempre segura. Siempre atenta. Y de repente, el silencio: “no es lo mismo decir en una empresa, cuando buscas trabajo, que has estudiado en una Universidad de Madrid que en la Universidad de Ciudad Real. No es lo mismo”. Seriedad. Silencio. En su mente, una expresión: “nunca digas no a nada”. Esa es la frase que Silvia escucha de boca de aquellos que la guían en su camino. La que le acompaña como consejo.

Y de nuevo, una canción. Que no ruido. Una canción. Otra cerveza y otro café para mí, por favor. Sabe que es la imaginación la que no debe abandonarla mientras lucha y persigue su éxito: “tengo muchas ganas de seguir aprendiendo, porque la ciencia es lo que tiene, que todo pronto se queda obsoleto”.

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