Soltero. Así se ha quedado el Partido Popular después de romper su matrimonio con UPN (Unión del Pueblo Navarro). Una unión que ha durado 17 años. El PP advirtió a los navarros que rompería el pacto en el caso de que sus diputados no votasen la enmienda presentada con respecto a los Presupuestos Generales del Estado. Y así ha sido. El pasado 22 de octubre, dos parlamentarios navarros no apoyaron la iniciativa. Y ayer, los populares, decidieron suspender sus relaciones.

Miguel Sanz, presidente de UPN, anunció, el pasado mes de septiembre, que no descartaba un apoyo de su partido a los Presupuestos para el 2009 en el caso de que el Gobierno atendiese a sus peticiones, tales como el Tren de alta Velocidad o la modificación del Fuero. Aún Así, UPN ha decidido expedientar al diputado navarro, Santiago Cervera, quien se abstuvo en el último momento de las votaciones, y a Carlos Salvador, que votó a favor.

Ahora los populares tienen tarea. Después de que este partido se disolviera en estas tierras en 1991, deberá reconstruirse de nuevo. Ahora el objetivo será asentarse, buscar techo para alojarse, cobijo. Ahora el PP deberá trabajar en la conquista de afiliados en una nueva Navarra.

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