Es difícil establecer un marco determinante sobre el conflicto en la República Democrática del Congo puesto que el origen de la crisis se remonta a tiempos inmemoriales. Sin embargo, a partir de 1960, año en que consigue la independencia de Bélgica, los actores que protagonizan las revueltas más sustantivas hasta 1965 son tres básicamente: Joseph Kasavubu, del partido ABAKO y presidente electo por el parlamento, Patrice Lumumba, líder del MNC (Movimiento Nacional del Congo) y designado Primer Ministro, y Moise Tshome, líder de las provincias de Katanga y principal enemigo de Lumumba. El Congo, sin los territorios de Katanga, está cojo puesto que es en estos lugares donde residen los recursos de riqueza minera.

              

               Katanga consigue independizarse gracias al poyo belga y Lumumba acabó siendo asesinado. En 1965, el Coronel Mobutu Sese Seko consigue apoyos occidentales por ser considerado enemigo del comunismo y realizó un golpe de Estado. Mobutu dirigió un gobierno cruel, brutal y dictatorial. Suprimió a los partidos y cambió el nombre al país por el de Zaire. Pero las circunstancias bélicas internacionales hicieron que los pilares brutales de este gobierno se resquebrajasen en 1997.

 

               A partir de aquí son dos guerras las que se han sucedido hasta 2003. La Guerra Mundial Africana involucra a más de nueve países, entre ellos Ruanda, Uganda, Zimbabwe, Angola, Namibia, Chad y Sudán. Pero el desarrollo del conflicto se remonta a la lucha entre las fuerzas de origen, entre hutus y tusis.  Uganda y Ruanda han sido los enemigos principales del Gobierno, siendo los países de la Comunidad del Desarrollo de África Austral los principales territorios aliados. Distintos tratados de paz se han firmado entre las partes a petición de la ONU como el Tratado de Paz de Lusaka, en julio de 1999. La RDC (República Democrática del Congo), Angola, Namibia, Zimbabwe, Ruanda y Uganda se comprometieron al alto al fuego. El Consejo de Naciones Unidas aprobó el tratado y ordenó “el despliegue de una fuerza internacional para supervisar la paz”. El cese de las armas en su totalidad nunca se ha llegado a cumplir.

 

               En 2001, Laurent – Désiré Kabila, presidente de la RDC fue asesinado y su hijo Joseph Kabila lo sucedió. Joseph llegó a un acuerdo con Uganda para cumplir la paz de la ONU. A partir de aquí, tres acuerdos más son los que han salvado la situación de las zonas más caprichosas del Congo por sus fuentes de riqueza natural: el Acuerdo de Sun City, el Acuerdo de Petroria y el Acuerdo de Luanda.

 

               La situación actual es de continua inestabilidad política pese a la entrada en vigor de una constitución votada en referéndum en febrero de 2006. Las primeras elecciones multipartidistas se cobró la vida de cientos de personas. En octubre de ese mismo año, Joseph Kabila es proclamado presidente.

 

               La tensión se sitúa desde mediados de 2007 al Este de la RDC. La actuación del General Laurent Nkunda, el líder de unas fuerzas paramilitares de la etnia tutsi, cuenta con el apoyo no oficial de Ruanda, aumentando con ello las jornadas de rebeliones.

 

               Muchos países son los que están participando en estas revueltas y son muchos los intereses y caprichos, no obstante, la situación es muy compleja. Una situación que debe contar con el apoyo de las grandes fuerzas internacionales para ser paliada. Diversas son las cumbres que se están celebrando para detener la crisis que persigue a la RDC, como la cumbre anunciada el pasado día 9 de noviembre donde los líderes de los 15 países que componen la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC) se reunieron en Johannesburgo. Ahora mismo, el Gobierno se siente incapaz de llegar a un acuerdo con la oposición y si esto continúa por más tiempo, los episodios de violencia que llevan arrastrando durante años, nunca cesarán.

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