El sector energético en España no parece conciliar el sueño. Tan sólo una semana después de que la empresa rusa Gazprom quisiese echar el lazo a Repsol YPF cual jinete del oeste, lo intenta su homóloga privada Lukoil. El búfalo español, resiste. Un total del 29,9% es lo que quiere la energética extranjera: el 20% del grupo constructor Sacyr Vallehermoso y casi un 10% de accionistas minoritarios.

 

En España, el pasado 13 de noviembre, los jefes de la tribu se negaron a la operación de la gasística pública rusa argumentando que era empresa semipública controlada por Moscú. El padre de La Moncloa fue contundente: el tema “desaparecerá del debate a la misma velocidad que ha aparecido”. Mientras tanto, el tesorero mayor meditaba… Hasta que por fin habló: a Pedro Solbes le “chirríaba” la idea de que Gazprom, organización pública y extranjera, quisiese comprar el 20% de Repsol.

 

Con las primeras heladas de noviembre, las cosas parecen haber cambiado. Esta vez, la reacción del Jefe Mayor ha sido muy distinta. José Luis Rodríguez Zapatero ha declarado frente al interés de la energética rusa Lukoil afirmando que “el Gobierno entiende que es bueno que Repsol tenga bandera española”. Y marca diferencias: el principal accionista de la petrolera rusa es estadounidense. No obstante, asegura mostrarse respetuoso por los intereses que puedan tener cada una de las partes de la operación. Cristóbal Montoro, portavoz monetario del grupo opositor, ha denunciado la “pasividad e incluso complacencia del Gobierno”.

 

El sector energético en España

Cuidado con el ganado. Si la gasística privada Lukoil compra el 29,9% de Repsol, se quedaría con el 20% de la inmobiliaria Sacyr. Y a Sacyr le interesa vender puesto que tiene que pagar los 6.525 millones de euros que le costó el porcentaje de la petrolera española. Una deuda que debe en un momento de crisis donde el mercado inmobiliario está estancado: no vende bienes y tampoco puede construir. Si la rusa comprase el 30% de Repsol, lanzaría una OPA.

 

Cuidado, y cuidado con el ganado español. Todas las empresas que forman el panorama energético en España tienen participaciones de dueños extranjeros. A Total S.A,  grupo privado francés del sector petroquímico, le pertenece el 30% de Cepsa. El 65% de Endesa es de ENEL, empresa pública italiana. El 12,4% de Iberdrola, en concreto ACS, constructora española, se intenta negociar con EDF, eléctrica pública francesa.

 

En tiempos de epidemias, el jinete ruso parece astuto. El mercado es grande. Tan grande como la ambición. Si la empresa Lukoil se hace finalmente con el 29,9% de la petrolera española, no se queda sólo con participaciones de Repsol. No olvidemos que al búfalo español le pertenece el 30% de Gas Natural. Y Gas Natural compró en julio de 2008 el 45,3% de Unión FENOSA, un porcentaje que le pertenecía a ACS. Por tanto, si Lukoil se queda con Repsol, se queda con el 30% de Gas Natural.

 

Dicen de ellos que son los dos sectores que mueven la economía mundial: el sector financiero y el sector energético. Si el sector energético español está en manos de empresas públicas y privadas extranjeras, ¿hasta qué punto nuestro sistema energético está en peligro en periodo de crisis? Recordemos la situación actual que vive España en este momento: nuestro grado de dependencia energética se eleva al 80%.

Anuncios