Dicen del primer día del año que es un día para el descanso. Muchas personas no empiezan el año el día uno de enero. Lo empiezan el dos por aquello de que “hay que descansar” de los aparatosos últimos días de diciembre…

En mi casa, por ejemplo, hubo descanso. Sí. Hasta esta tarde, momento en el que mi madre ha sacado el dominó para que jugásemos mi padre, ella y yo. Y así hemos pasamos la tarde, jugando los tres al dominó.

En este país, el juego de dominó lo vemos habitualmente en las mesas de los bares de aldea, en los centros de mayores, o en los hogares de pequeños y medianos pueblos. Este peculiar entretenimiento no es español y tampoco actual. Lleva vivo más de mil años y su origen es chino. Parece ser que, en Europa, se extendió gracias a los italianos hacia la mitad del siglo de las luces, el siglo XVIII. Sin embargo, el nombre que se le da a esta colección de 28 fichas dobles, rectangulares, blancas y negras, es de origen francés. Aparentemente, parece un juego de mesa sencillo y anciano, pero creedme, no lo es…

 

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