Getafe el 9 de enero de 2009. Ángela Paloma Martin

Getafe el 9 de enero de 2009. Ángela Paloma Martín

 

El de ayer fue un día histórico. Madrid recordará ese día. El 9 de enero de 2009. Estoy segura. Todas las ciudades, pueblos o aldeas recuerdan el día de las nevadas históricas. Y, la de ayer, sin duda, en Madrid lo fue.

Desperté de la cama sobresaltada por el soniquete melodioso de mi teléfono móvil – ¿Has visto cómo nieva? ¡Santa Engracia está cubierta de nieve! – Esas fueron las palabras que escuché de una voz amiga al otro lado del teléfono.

– Espera, espera…  – Contesté yo.

Aparté todo artilugio, rey del calor, que impera mi cama y me levanté decidida. Esquivando el frío del suelo, descalza me acerqué a la ventana. Así era. Estaba nevando con furia. Los copos de nieve, cual grandes terrones de azúcar helados, caían cubriendo cuánto rozaban en un espeso manto blanco. En la carretera se dibujaron dos líneas grises, consecuencia del lento pasar de los coches. Unos coches cuyo color no se distinguía. Todos estaban arropados por la espesura de la nieve. En los edificios, se podía observar que la ropa tendida de la noche anterior estaba helada. Los árboles quedaron vestidos cuál novia que se engalana para el día su boda. En los jardines, no quedó ni un ápice de esa hierva que con tanto mimo cuidan las personas encargadas durante todo el año. En las aceras, las personas caminaban despacio, y los niños, que a esa hora entraban al colegio, también. Grandes y pequeños, madres y abuelos, todos se cubrían con paraguas. Y sus miradas se dirigían hacia el suelo. No buscaban ningún objeto perdido. Andaban atentos, astutos y vigilantes, con los pies puntillas, para no caerse de bruces.

– ¡En Getafe también está nevando! – Le comuniqué a esa voz amiga, al autor de esa llamada matutina.

Nevó y nevó durante todo el día. La imperiosa fuerza de la nevada fue intermitente durante el día hasta que, a las 19.30 horas aproximadamente, decidió descansar. Al mirar curiosa tras el cristal de mi habitación, me dí cuenta de que esa nevada que había puesto nerviosos a los políticos de nuestro país,  que había ocupado las portadas de los periódicos, las pantallas de nuestros ordenadores, esa que había abierto los informativos de todos los canales, la que nos había mantenido pegados en las ventanas de nuestras casas, se estaba marchando… Se marchaba dejando un paisaje histórico, impoluto, blanco, helado… Tranquila, decidió que era la hora de descansar…

 

Getafe el 9 de enero de 2009. Ángela Paloma Martin

Getafe el 9 de enero de 2009. Ángela Paloma Martín

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