Mi compañera. La radio. Ángela Paloma Martin

Mi compañera. La radio. Ángela Paloma Martín

 

SOLA. Así desayunaba esta mañana. Triste y sola. Entre el calor artificial y el aroma emblemático del café recién hecho. Pero sola. Se me murió mi compañera, la que me contaba cada día lo que pasaba en este mundo, la que me hablaba y me cantaba. La que me acompañaba en la cocina, en la comida. La que se acercaba a susurrarme cositas cuando sola en el baño me encontraba. La que me revelaba entrevistas y tertulias, chistes y canciones. La que me comentaba las situaciones de cientos de ciudadanos de este país. La que me hacía pensar, reflexionar, intuir y crear. La que me hacía reír. No me dejaba sola. Me acompañaba allá donde iba, a cada rincón de la casa. Mi fiel compañera, la radio. Esa que decidió estar conmigo desde el principio en este mundo de la información. Esa que nació conmigo en este mundo. Y triste me encuentro ahora porque, aunque tenga o me compre otra radio, no será la misma. Ya no será “la del principio”. Ya no será igual. Ya no será la del principio, la que con tanta ilusión me compré en su día para que me acompañase en este mundo. Para que me acompañase y me ayudase a formarme en este mundo del periodismo. En el que vivo y al que amo. Me abandonó. Se estropeó. Me dejó sola. Mi fiel compañera. La radio.

 

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