HE vuelto a pasear por el centro de Madrid. Como estas Navidades lo hice buscando desesperadamente entre la multitud las tiendas donde poder comprar los regalos para mi familia. Sin embargo, esta vez ha sido distinto. Las calles están menos abarrotadas y la decoración abandonó el Madrid de los Austrias. La gente se ha escondido en este enero frío y desolador. Este enero que ahuyenta y hunde. Aparecen rostros más tristes entre los resquicios. Parece que, aunque con las rebajas recién estrenadas, la crisis se ha hecho notar entre la población. Se ha hecho notar, y mucho… Pasear en enero resulta difícil en este Madrid helado. Hasta las ganas se pierden ya. Un buen chocolate caliente, por favor, es lo que apetece… Esperaré el sol de la primavera, ese que nos alegra el rostro cada vez que viene. Ese que, al venir, vuelve a atraer al gentío hacia las calles de esta vieja capital.

 

De momento, dejo en una imagen el paso del frío y la nieve. Parece que el hielo se ha quedado a vivir en el tendedero de este piso en el que vivo… Se ha quedado a vivir en este piso de estudiantes…

 

Getafe, enero 2009. Ángela Paloma Martin

Getafe, enero 2009. Ángela Paloma Martín

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