Mi Solete, esa niña de mi alma... Por Ángela Paloma Martin

Mi Solete, esa niña de mi alma... Por Ángela Paloma Martín

 

Ayer, sábado, pasé una tarde campera, humilde y hogareña con mi familia. Entre la lumbre chisporroteante, había algo que celebrar. La pequeña de la casa, mi sobrina Sara (o Solete como solemos llamarla) cumplirá mañana 8 años. A pesar de que su padre no puede estar para verla crecer y soplar las velas, tiene suerte de tener a tanta gente su alrededor, a tanta familia que la adora.

 

Y no sé por qué, en un momento determinado de la tarde, me acordé de las víctimas de estas pasadas semanas en Gaza, me acordé de quienes sujetan las armas en el Congo, de quiénes van descalzos en el Sáhara. En el Sáhara y en tantos otros países que surcan el África seca e infernal. Me acordé de esas víctimas pequeñas, inocentes e indefensas. Me acordé de lo injusto que es apagar la sonrisa de un niño. Robarle la vida y la infancia. Lo injusto que es apagar una carcajada. Me acordé de la injusticia que supone no volver a abrazar esos cuerpos pequeños que con tanto cariño te abren sus brazos solicitando amor.

 

Y al ver a mi sobrina sonreír, al abrazar a esa niña rubia, esa niña de mi alma, que tanta felicidad despierta al resto de mi familia, me acordé de tantos otros niños que también merecían sonreír. Y, que sin pedir permiso, les apagan la vida…

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