Y así fue como pasó… Sus palabras terminaron… Ya pasaron… Se acabaron… Se estaban yendo… Y se fueron. Se estaba terminando un libro. Este libro. Terminó. “Muchas veces me pediste que te contara esos años”.

 

El 20 de septiembre de 2007 conocí personalmente al autor de este libro. Juan Cruz Ruiz. Pero probablemente él ya no se acuerde… Quizás por eso, para que no se le olvide aquello que vive, escribe… Por eso, quizás, Juan recuerda y cuenta esos años, Muchas veces me pediste que te contara esos años, para que no se pierdan en el olvido, ni los borre el aire, ni la brisa de esa isla que tanto quiere…

 

Este libro. Una colección de palabras en párrafos inseparables que quieren perpetuar la vida de un periodista. De un escritor. De un amante. De un vividor. De un padre. De un amigo. ¿Una biografía? Quizás. ¿Una lección de periodismo? Puede. ¿De literatura, poesía, teatro, cine e historia? También. En este libro se descubre la ilusión por los sueños, la preocupación y la amistad, la vocación de un quehacer, la fantasía de la niñez y el trágico miedo de la vejez… Así es… El trágico miedo de la vejez…

 

Y quizás yo, soñadora, leo este libro… Por vocación o por la ternura y la sensible sensación que me evocan sus palabras y su estilo…

 

Sus palabras terminaron… Ya pasaron… Se acabaron. Terminó… Así fue como terminó…

 

“(…) Se salva una carta, una sola, y ésa se lee en silencio, mientras uno va pensando cómo le da la mano al tiempo que nos queda.

Ya tu patria es el tiempo

Ojalá”.

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