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ELUANA Englaro ya descansa. Falleció el pasado lunes, 9 de febrero. Esta italiana ha permanecido durante 17 largos años postrada en una cama en estado vegetativo. Su familia quería para ella una muerte digna, al menos su padre, Giuseppe Englaro. 11 años de lucha constantes. 11 años.

A Eluana se le suspendió la alimentación y la hidratación que reciben los pacientes en estado vegetativo. Mientras ella se debatía entre la vida y la muerte, el Senado en Italia estudiaba una proposición de ley que negase la retirada de la alimentación artificial en estos casos. La Cámara italiana aprobó ayer dicha proposición.

La polémica sobre la eutanasia está servida. Este debate lleva vivo durante mucho tiempo. Sin embargo, por cuestiones religiosas y por motivos políticos, muchos países se ven obligados a poner límites al respecto. Al otro lado del ring, se encuentran los enfermos. Muchos, conscientes de su enfermedad y deseando morir dignamente, luchan a contracorriente sin descanso contra todo reglamento.

En el hospital Instituto San José (en Cuatro Vientos, Madrid) hay diversas unidades de enfermos. Sólo hay que darse un paseo por los edificios para darse cuenta. Parecería brusco afirmar que allí se almacenan restos de vidas sin remedio. Pero así es. El día 7 de septiembre de 2008 mencioné, en un pequeño artículo, a esta unidad de enfermos. Y me expresé de la siguiente manera: “Allí hay personas totalmente conscientes de su enfermedad que sufren a diario cuando ven en el espejo lo que ha quedado de ellos. Pero también hay personas postradas en una cama con la vista fija en un punto del techo las 24 horas del día. – ¿Eso es vida?, pregunto – Estas últimas personas son víctimas de negligencias médicas, de accidentes de tráfico, de partos forzosos o de palizas machistas. Es triste verse así, querer morir, desear morir y, no poder”.

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