El Pardo. De wikipedia

El Pardo. De wikipedia

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QUIZÁS, la primera impresión sea de sencillez. Puede ser que el Palacio Real de El Pardo no sea tan majestuoso por fuera como lo puedan ser otros palacios reales. Sin embargo, alberga en su interior una rica cultura histórica fruto del capricho de los reyes que gobernaron esta España a lo largo de los siglos desde el XVI. 

 

El Palacio de El Pardo fue construido en el siglo del renacimiento y se ha ido ampliando en los siglos posteriores. “Dos partes bien diferenciadas tiene”, decía la guía que nos acompañó en este viaje en el tiempo: la construcción del siglo XVI y la posterior del XIX. Austrias y Borbones. Borbones y Austrias. Pasar por cada una de las salas, galerías o habitaciones es perderse entre cortinas de seda, tapices españoles y flamencos, frescos, pinturas, lienzos y relojes de historia. Es viajar y transportarse hacia una reunión de gobierno, una comida diplomática, una cacería real o una fiesta aristocrática. Contemplar el decorado es dejarse llevar por los siglos de la historia y ser testigo de lo que puedo ser un día, de lo que fue un día la vida cotidiana es esta residencia de paso Real.

 

Francisco Franco, de alguna manera, también quiso asignarse sangre azul. Él se alojó de manera intermitente en este Palacio: tenía su propio despacho, reutilizando los muebles de caoba de la realeza; celebraba la comida familiar en el comedor Real; utilizaba el teatro como sala de cine; las reuniones de Gobierno se celebraban en una sala de consejos del siglo XVI decorada con multitud de espejos y con sillas renacentistas tapizadas en granate. Nada de encender las velas ni las chimeneas, calefacción central en todo el palacio para el generalísimo; y donde antes había un vestidor, ahora se hallan unas vitrinas y, en ellas, una colección de uniformes del dictador. No faltan su transistor, su tocadiscos ni el televisor de la época. El baño, remodelado en el año 72, y, a pesar de su vieja reforma, bien parece un baño de lujo de un hotel de cinco estrellas. Y en su rincón del descanso, no encontraremos una cama de matrimonio, sino dos sencillas y pequeñas camas de 90 cm para él y su esposa separadas al milímetro. Y para un encuentro íntimo con Dios, no falta una pequeña capilla de reposo espiritual.

 

Antes, zona de descanso para la realeza cuando terminaba su jornada de cacería. Hoy, el Palacio Real de El Pardo se usa como residencia para los jefes de Estado extranjeros que vienen de visita oficial a España. Hoy, para aquellos que desean transportarse en el tiempo y en la historia, El Pardo, también abre sus puertas…

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