Las Caras en Puertollano. Ángela Paloma Martín 

 

Las Caras en Puertollano. Ángela Paloma Martín

El juego de “las Caras” es una fiesta de Interés Turístico Regional en Semana Santa. Una antigua tradición de Calzada de Calatrava, Ciudad Real. (Pueblo conocido popularmente por ser el que vio nacer al gran director de cine español, Pedro Almodóvar).

Este juego de suerte, prohibido el resto del año, se celebra el Viernes Santo desde por la mañana hasta el Santo entierro de Cristo. Cientos de personas de toda España se congregan en este pueblo manchego para dar cita a esta histórica tradición. No se sabe con exactitud la fecha en la que comenzó a celebrarse. Pero lo cierto es que en ningún sitio se ha visto un juego similar.

Para comenzar el juego se necesitan dos monedas de cobre (del reinado de Alfonso XII) cuyo escudo y caras del rey tienen que estar perfectamente visibles. Una de las personas del corro es la banca. Éste debe juntar las dos monedas de tal manera que las caras del rey queden en el exterior. Esta colocación es muy importante. De echo, es vigilada y, en ocasiones, se pide la comprobación. La suerte es la gran protagonista. Un grupo de personas, los peones, se colocan en círculo, y apuestan grandes cantidades de dinero. La banca apuesta con ellos depositando en el suelo la cantidad de dinero que desea arriesgar. El organizador, cuando ya ha casado las apuestas del corro con el doble de la cantidad apostada, se aparta para que la banca lance las monedas al aire.

Si las dos monedas, al caer al suelo, descubren las dos caras del rey, el organizador gritará ¡caras! y todo el dinero apostado se lo lleva la banca. Si las monedas salen cruces (o escudos), el organizador gritará ¡cruces! y son los puntos, las personas del corro, quienes ganan el dinero de sus respectivas apuestas, incluido el dinero jugado por la banca.

Si al botar y caer en el suelo las monedas de cobre, se descubre que una es cara y la otra cruz, no gana ni pierde nadie. La banca vuelve a lanzar. Al organizador también se le llama baratero. Éste, por cada apuesta, por cada lanzamiento de la banca se lleva una propina, exceptuando las ocasiones en las monedas no coinciden.

Las personas que del círculo han apostado pueden retirarse de la jugada a tiempo siempre y cuando digan la palabra ¡barajo! Ahora bien, esta expresión también puede utilizarse para detener el juego por alguna irregularidad observada en el transcurso de la tirada.

En la actualidad, cada año, esta tradición mueve miles y miles de euros, por no decir millones… En esta antiquísima costumbre de Semana Santa, los peones no  sólo se juegan dinero. También está permitido jugarse tierras, casas, haciendas… Se dice que su origen puede estar en las apuestas que los soldados romanos hicieron con las vestiduras de Jesús una vez que fue crucificado. También se sospecha que fuese motivo el uso que Judas le hizo a las 30 monedas que recibió por vender a Jesús.

Los días previos a Semana Santa, los organizadores o barateros, preparan con ahínco este juego que congrega a cientos y cientos de personas porque, hoy en día, Calzada de Calatrava es el lugar por excelencia donde se celebra. Sin embargo, en otras ciudades manchegas, como Puertollano, también se organiza este juego donde la suerte ocupa el papel más importante.

Anoche, en la madrugada del Viernes Santo, mientras la procesión del silencio iluminaba las calles con la luz de las velas, decenas de ciudadanos puertollanenses hacían sus apuestas…   

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