Portada nº 3 Café de Oriente (la revista era a color). Ángela Paloma Martín

Portada nº 3 Café de Oriente (la revista era a color). Ángela Paloma Martín

 

Café de Oriente fue una revista que creé hace un año. Pretendía ser una publicación mensual y local, un proyecto para una asignatura en concreto de la carrera de Periodismo. Tres números se editaron con muchísimas ilusión. Tres números que hoy guardo impresos como oro en paño, como suelen decir en mi pueblo. Se escribieron en ella artículos totalmente informativos que cubrían diversas temáticas formando parte de las distintas secciones. Hoy expongo el editorial que redacté en el último número de Café de Oriente

Café de Oriente. Así titulé a esta revista hace dos meses. Café de Oriente. Me gusta el título. A decir verdad, me encanta. Nació de este sentimiento que me persigue día y noche, el que habita en mi corazón desde que mi persona conoció lo que es el periodismo. Este sentimiento que se indigna cuando percibe que la población, ignorante por carecer de información, es manipulada por gobiernos totalitarios que ejercen  en el gentío un cruel poder.   Así también vivió España, oprimida, ignorante, manipulada, desconocedora de todo cuanto acontecía, engañada. Ni los periódicos eran ya periódicos. Ni la radio era ya la radio. Ni qué decir de la televisión en blanco y negro. Pero esto ocurrió mucho más tarde…

   Analfabeta. En España los niveles de población analfabeta siempre han sido muy elevados. Sin embargo, el pueblo siempre ha sido curioso. Siempre ha querido saber qué ocurría a su alrededor. Así mismo, aquel que sabía leer, un obrero en la obra o un minero en la mina, era el encargado de emitir las noticias de la prensa en voz alta, de transmitir lo que la radio contaba.  Era en las tabernas, en los cafés, donde la gente se reunía para comentar los sucesos del día, para escuchar de boca de quién sabía aquello que el gobierno no quería transmitir a su pueblo. Rondaban los siglos XVIII y XIX. Rondaban los inicios de la prensa clandestina. Rondaban los inicios de los sindicatos y de los partidos socialistas. Nacía entonces un sentimiento en los corazones del pueblo: querían dejar de estar sometidos, querían dejar de ser engañados. Luchaban en contra de la propaganda fascista, en contra de la opresión. Soñaban con conocer para luchar por su libertad. A partir de aquí comienza nuestra historia. La europea. La española.

   El Café de Oriente es pura historia, pura magia. Es una cafetería que se encuentra en la Plaza de Oriente, frente al Palacio Real de Madrid. Nada más entrar se tiene la sensación de vivir en la época en la cual se gestó la prensa clandestina. Su decoración conserva los rasgos bohemios del romántico pero exaltado siglo XIX. Me transporto a un sueño cuando me siento en sus sillas de madera y, tomando café, comienzo a leer.

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