Silvio Berlusconi. Fotografía del elmundo.es

Silvio Berlusconi. Fotografía del elmundo.es

La política en Italia es de un hombre, sólo de un hombre: Silvio Berlusconi. Pero de “Il Cavaliere” no sólo depende la política de su país, también el control total de los medios de comunicación. Así es el primer ministro de Italia. Sin embargo, los juegos de faldas y los escándalos eróticos en sus fiestas parecen haber borrado ese adjetivo de poderoso que tanto le acompaña. A pesar de tener un currículo que, más que atrayente para la sociedad italiana, da miedo por su pasado turbio, Silvio no renuncia a ser mandatario de este país y asegura que “Italia lo quiere así”.

Pero la prostitución, fotografías prohibidas, la diversión en sus cenas y los invitados a éstas, están abriendo heridas en la carrera política de Berlusconi. Su vida privada está saliendo a la luz después de que prostitutas de lujo, que han acudido a sus festejos, hayan sido interrogadas por la Fiscalía de Bari. Parece que su harén no tiene fin…

La popularidad del político italiano está en pleno descenso, o al menos eso parece hacer entender los medios de comunicación con respecto a este tema tabú en Italia. El fanfarroneo que tanto le caracteriza, los comentarios inoportunos y machistas en las ruedas de prensa, y su actitud parecen estar pasando factura al “gran” Silvio Berlusconi…

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