Los espacios de los medios de comunicación lo ha ocupado la que ha sido la gran noticia del día: la muerte del bebé Rayan. Desde bien entrada la mañana, podíamos leer, oír y ver la negligencia médica que se ha cometido con el hijo de la primera fallecida por gripe A en España, Dalila. Su marido, Mohamed, lo ha perdido todo en 15 días: primer a su mujer, que fue ingresada cuando aún estaba embarazada, y a su hijo, que nació por cesárea en su 28 semana de gestación.

El bebé prematuro no tenía la gripe A. Sin embargo, una joven enfermera, en su primer día en la UCI de neonatología, cometió el error de introducirle alimento por vena en vez de por la vía nasogástrica. El pequeño Rayan falleció ayer, en el hospital madrileño Gregorio Marañón.

 Repercusión mediática

No se ha hablado de otra cosa en todo el día, exceptuando el tema político sobre la financiación. Es impresionante la cantidad de llamadas telefónicas que han recibido las cadenas radiofónicas. Las tertulias han ocupados los intensos minutos de discusión por las negligencias médicas. Y la interactividad social ha tenido una especial relevancia con este tema. Nadie se quería quedar atrás: todo el mundo quería dar a conocer su caso personal médico, su enfermedad o sus dolencias actuales y exponer su opinión sobre las carencias de la sanidad pública en España y, especialmente en este caso, en la Comunidad de Madrid. A esto respondían, explicándose y defendiéndose, médicos, enfermeras, auxiliares… La precariedad laboral era el tema que abordaban ellos con un ímpetu necesario y reivindicativo. “Falta de personal”: estas era las palabras más escuchadas de boca de estos trabajadores sanitarios…

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