Fotografía de blogs.elcomercio.com

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En muchas ocasiones,  escuchar a las personas, lo que dicen, lo que comentan, lo que conversan, es recurso suficiente para aprender de los demás. Y ha sido escuchando como he llegado a esta conclusión…

Llegada la temporada de vacaciones, unos están impacientes porque llegue ese tan merecido mes (o semana o días sueltos…) y, por el contrario, otros, les tienen pánico.

Con las vacaciones, unos disfrutarán de la familia, de los hijos, de los amigos y, seguramente, viajen hacia algún punto de España y puede que, incluso, hacia algún punto de otro país que no sea el nuestro. Sin embargo, otro sector no viajará, quizá a falta de recursos económicos o quizás a falta de ganas.

A este último sector es al que se quiere referir este post, ya que estas personas no disfrutan con la temporada de vacaciones. Tampoco se relajan, ni descansan, ni las aprovechan como el resto de seres humanos. Para ellos, las vacaciones es una etapa más que hay que superar. Una etapa que se les hace más difícil porque, a falta de un tiempo bien ocupado como es un trabajo que guste y reconforte, tienen que pensar y pensar en qué hacer, no para matar el tiempo, sino para superarlo de una manera más llevadera.

La literatura, los libros, los periódicos, el cine, pueden ser herramientas eficaces para estas personas porque al menos no sienten un tiempo perdido: continúan aprendiendo aunque de otra manera y al mismo tiempo sus necesidades se ven satisfechas. No obstante, corren el riesgo de pensar demasiado o volverse loco… ¿Son raras estas personas? No, simplemente son distintas porque su hobby es el quehacer del día a día laboral, sus inquietudes se ven calmadas en ese día a día… Por eso, sus vacaciones, no son del todo felices…

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