Mañana hará un año de la peor tragedia aérea en España. Se cobró la vida de 154 personas. Recuerdo, como si hubiese ocurrido hace pocos segundos, cómo se sucedieron los acontecimientos en el medio en el que trabajaba y en el que ahora me encuentro. Pedí voluntariamente cubrir esa información sin llegar a pensar el número de horas en el que estaría involucrada. Me sentía dentro de una película sin fin incluso cuando llegué a casa. Por eso, por la inquietud, decidí volver a la redacción. Sucesos así no se olvidan nunca y menos cuando se viven siendo estudiante aún y primeriza en el oficio.

Cada año, el 20 de agosto, este país vestirá de luto su recuerdo…

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