Fotografía de Ángela Paloma Martín

Fotografía de Ángela Paloma Martín

Callao, Madrid, 13.30 horas. Ahí es donde se encuentra cada día, este hombre que vemos en la fotografía. La mayoría de las veces no lo encontramos sólo. Pero se ha convertido en una imagen perenne en el decorado de la Gran Vía madrileña. Esta no es la única ocasión que hablo de la mendicidad en este blog. Sin embargo, llevo muchos meses, incluso me atrevería a decir que algo más de un año, viendo a este hombre en el mismo sitio haga frío o calor, llueva o caigan malditos los rayos del sol. Y es por ello que quería hacerle un hueco en este espacio virtual. Si hablamos con él, no lo oiremos quejarse de una situación que roza la inhumanidad, y pide en la calle segundo tras segundo sin descanso de una manera particular. A diferencia de otros mendigos, este hombre, acompañado en ocasiones, pide unas monedas de una forma original. Puede que sea sinceridad o simplemente muestren contundentemente lo que todo el mundo piensa. ¿En qué se gastarán los pobres el dinero que recogen en la calle? Pues seguramente lo que ronde la mente de todos es lo que este mendigo a escrito en unas cuantas cartulinas blancas. A lo mejor, el motivo de esta forma de pedir, es para que aquellos que se acercan no pregunten tanto… El colaborar con ellos o no, queda en la conciencia de cada uno…

Por cierto, la fotografía no me costó 278 euros… Se puede hablar con ellos, pregúntenles si tienen dudas… No muerden…

Fotografía de Ángela Paloma Martín

Fotografía de Ángela Paloma Martín

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