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Esta mañana iba a escribir unas palabras sobre lo que iba a presentar el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, pero he decidido esperar a la sentencia final. Después de leer los artículos de prensa y escuchar las tertulias de radio, en resumen, esto es lo que opinaban los expertos que, una vez más, han coincidido…

Un Zapatero, algo más pasivo y menos contundente de lo que se esperaba, ha tenido hoy la oportunidad de ganarse la confianza de aquel sector de la sociedad que la tenía perdida. Pero la ha desaprovechado… Quizás él sólo necesitó “dos tardes” para aprender economía, o una sólo para afrontar la de nuestro país. Pero también hemos visto que esas tardes también las desaprovechó. Él debe darse cuenta de la situación. Cierto es que esta democracia nuestra es cortoplacista y que cuando él se vaya vendrá otro, pero los ciudadanos, los que resistan, serán los mismos: de él depende que su calidad, su bienestar y su forma de vida mejore, empeore o se degrade.

Las arcas del Estado están tiritando sin haber entrado diciembre siquiera. Y necesita dinero para afrontar las medidas que anunció mal y en mal momento. Esta mañana en el Congreso ha asegurado que la reforma fiscal aportará a los fondos 15.000 millones de euros. Pero, tras un tiempo de meditación sobre subidas y bajadas, los impuestos se verán incrementados: “voy a pedir una parte de los ingresos a los ciudadanos por solidaridad y para cumplir con los más desfavorecidos. Y lo digo con claridad”. Y con claridad lo ha dicho, pero tocará la economía de muchas personas, y cuando se toca mucho, la cosa se acaba hundiendo. Contundente ha sido la intervención de Joan Ridao, portavoz de ERC: “Puede usted blasonar subiendo pensiones pero al mismo tiempo no toca la tributación de las SICAV”. Las Sociedades de Inversión de Capital  Variable ni tocarlas, aunque tributen al 1%.

Ante este panorama, bien le vale esforzarse al presidente del Gobierno para ganar la confianza no sólo de aquellos que lo votaron, sino de todas las personas que se encuentran en situación precaria. Tampoco valen las acomodaciones a los parados, sino soluciones de empleo. Los ciudadanos saben que la magia es imposible, al igual que la batuta de un presidente ajeno a la realidad. No valen las medidas a medias a propósito de, como la Ley de Economía Sostenible, sino ideas eficaces para generar riqueza en un país que no es capaz de salir del pozo. Y por supuesto, el trabajo en equipo: se supone que el Gobierno lo forman un conjunto de personas capaces, eficaces y eficientes.

Los expertos siguen opinando que la oposición que existe en España es insuficiente, pero se espera que el PSOE no se duerma en los laureles aunque éstos sean verdes, verdes como los brotes que aún no vemos, quizás en parte porque aún no existan…

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