Ahí me encuentro, subida en un cañón de la Ciudadela de Pamplona. Fotografía de A. O.

Ahí me encuentro, subida en un cañón de la Ciudadela de Pamplona. Fotografía de A. O.

HACE un año cree este blog: Donde no existe el silencio… Aunque cierto es que con el mismo título comencé una aventura anterior en el mundo de la blogosfera. Sin embargo, mi identidad se esconde tras las palabras que aquí aparecen habitualmente. En un primer momento quise ejercer la profesión que tanto amo desde otra perspectiva; y no sé si lo he conseguido, pero al menos, intentándolo me he sentido feliz. Mi pretensión era escribir, contar a diario, y pido perdón porque esto no se ha conseguido a la plenitud por diversos motivos. Muchas cosas me han pasado a lo largo de este año, imprevisibles y sorprendentes, buenas y malas, y todas ellas han sido un factor importante para que publicase o me bloquease, para que siguiese dedicando mi tiempo a algo que me apasiona o lo tuviese que dejar en épocas críticas. Pero el mundo se mueve así y no de otra manera. Y como personas y humanos que somos debemos acostumbrarnos al rumbo de este mundo que unas veces nos da tanto y otras veces nos deja desnudos e indefensos.

Esta documentalista, periodista, niña, mujer, hija, hermana, amante y amiga comenzó hace un año esta aventura por amor. Sí. Por amor a una profesión: el PERIODISMO. Un año después sigo enamorada y enganchada y sigo pensando que aún quedan muchas cosas por hacer, muchas por contar y transmitir.  Sigo teniendo la inquietud, como escribí en el primer post hace ahora un año, de ver plasmado todo aquello que observo y experimento en esta traviesa vida donde las noticias nacen por doquier y a cada instante.  Ellas están ahí: sólo hay que darles el empujón adecuado para sacarlas a relucir, para que la sociedad, al conocerlas, les dé el brillo que merecen.

Un año después sigo pensando que Donde no existe silencio existe todo aquello que sucede, el ruido y el acontecer del mundo real, de la vida. Desgraciadamente la objetividad periodística se perdió hace mucho tiempo. No obstante, aún quedamos personas con la ilusión de transmitir a la sociedad la realidad, de informar de manera un poquito distinta buscando la veracidad como principio fundamental, como principio personal. La inocencia forma parte de mí por querer buscar lo imposible en este mundo mediáticamente contaminado. Aún así, no descansaré. Por vocación, por pasión, por amor eso es lo que busco. Esto es lo que soy.

Y ya sólo me quedan palabras de agradecimiento a todas aquellas personas que me han leído, que no son pocas. A todas las personas que han querido dejar plasmadas unas poquitas palabras en ese rincón del comentario. Gracias a todas aquellas personas que han sentido la necesidad de mandarme un correo electrónico para contactar conmigo. Gracias a mi familia porque, gracias a su esfuerzo, yo puedo seguir luchando y perseguir mis sueños. Gracias a mi padre, un modelo a seguir que me da la fortaleza que necesito. A mi madre, siempre guerrera. Gracias a A. O. que siempre está ahí, conmigo, como “alfarero que forja”. A mis compañeros de clase, que estuvieron día a día conmigo, aguantándome, bajo el mundo académico que nos ha otorgado algo más que un título. A mis amigas, las de siempre, las de toda la vida, por ser tolerantes conmigo y aceptarme tal y como soy. Gracias a Domingo Puerta, ese joven periodista que continua visitando esta página día a día, plasmando sus ideas y haciéndome pensar a mí en alguna otra. Gracias a los poquitos periodistas profesionales, grandes y reconocidos, que de momento he conocido en el bagaje de este mundo de la información, gracias por sus consejos, por sus palabras, por su humildad y por seguir en contacto conmigo para animarme a seguir creciendo.

Esta manchega, hija de la tierra de Don Quijote, seguirá escribiendo no ya desde Madrid sino desde Pamplona, donde ahora me encuentro, persiguiendo una vez más un nuevo sueño…

Anuncios