Patrick Swayze y Jennyfer Grey en Dirty Dancing, 1987

Patrick Swayze y Jennyfer Grey en Dirty Dancing, 1987

ES difícil explicar qué es exactamente lo que enamora de Patrick Swayze. Este hombre, indirectamente y con miradas que incitaban justamente a lo contrario, enganchaba a su público, lo hipnotizaba, lo embrujaba. Tenía los ingredientes adecuados: un rostro sencillo pero atractivo y un cuerpo espléndido movido por papeles a ritmo de música en películas excepcionales; el salto a la fama estaba asegurado. Y así fue cómo ocurrió.

Quizás su público fuese femenino mayoritariamente, pero éstas supieron valorar el talento de este actor, de este bailarín que encandiló a sus seguidores hasta el último día de su vida. Patrick Swayze ha luchado sin victoria contra el cáncer de páncreas que padecía desde marzo de 2008. Aunque él quiso aguantar hasta que se encontrase un remedio para su enfermedad, falleció anoche en Los Ángeles rodeado de su familia. A sus 57 años, Swayze deja al mundo del cine y del baile huérfanos en pos de un destino que no volverá a vivir ese “Time of my life”.

A este hijo de profesionales de la música sólo le eran necesarios unos pantalones negros y una camisa ajustada para dar el salto al escenario y ponerse a bailar al ritmo de la melodía que verdaderamente lo vestía. Sólo eran necesarios unos segundos paran que cientos de jovencitas se quedasen rendidas y boquiabiertas. Puede ser que su inclinación por el baile fuera un impedimento para triunfar, pero finalmente fue el factor principal que lo lanzase también a la gran pantalla.

Ha cerrado tranquilo la puerta grande de Hollywood

El que naciera en Houston, aprendió a desenvolverse tras una cámara en el reino cinematográfico de Hollywood aunque siempre arrastró ser más valorado por su físico que por su talento en la interpretación. Sin embargo, no le hizo falta ganar un Oscar. Su trabajo como actor y bailarín siempre será reconocido, valorado y por siempre recordado. Varios papeles interpretó antes de que rodase la gran película que lo lanzara al estrellado en 1987: “Dirty Dancing” sólo hay una y sólo habrá una ocasión para enamorar a esa inmaculada Jennyfer Grey. Habrá quien tenga rallada la cinta en VHS de tanto ver ese “último baile”. Muchas personas fueron las que lo echaron en falta en un papel mucho más representativo en la segunda parte de “Dirty Dancing”.  En 1990 rodó otra gran película. Y es que mucho tendría que tener este actor para enamorar como lo hizo a la gran Demi Moore en “Ghost” bajo un argumento idealista y no lejos de la realidad y de los sueños de muchas parejas.

Swayze se ha ido. Pero bajo sus pies nos deja un gran legado en la industria del cine. La última película que rodó, “Powder Blue”, y la última serie en la que participó ya enfermo, “The Beast”, demuestran que no se rindió.

Swayze se ha ido. Pero su rostro, sus ojos, su cuerpo, su actuación en multitud de películas, su carisma y por supuesto, la forma de bailar que tanto maravilló, siempre serán recordados…

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