Evo Morales, presidente de Bolivia. elmundo.es / Afp

Evo Morales fue ayer reelegido tras conseguir más del 60% del sufragio. De nuevo, presidente de Bolivia. Clara ventaja que le otorgan cinco años al frente del poder en este país. “Deseo servir cinco años más porque he aprendido a gobernar en los cuatro últimos (…) Algunos compañeros de la clase media dicen: será indio, pero nos hace respetar, nos da dignidad; por eso quiero decir a la clase media: Bienvenidos a este proceso revolucionario”, fueron sus palabras de cierre tras salir al balcón del palacio presidencial.

El aymara tiene ahora vía libre para llevar a cabo su proyecto de Constitución de carácter indígena. Lo que ahora cabe preguntarse es si buscará la reelección indefinida copiando el modelo de Venezuela, Colombia o Nicaragua.  Una tendencia que se está propagando por estos países de Suramérica. ¿El poder los hace libres? Al menos al pueblo al cual representan no… Un pueblo, el boliviano, donde más del 30% es pobre y donde otro 30% mal viven de la indigencia.

Al igual que su homólogo venezolano, Morales pretende tomar partido en el sector energético para crear empresas de carácter público. Sin embargo, este país carece de datos fiables que demuestren la tasa de empleo estable. Lo que se espera ahora es que la ambición por el poder no acabe con la iniciativa de erradicar con el analfabetismo, así como con otras que benefician al sector social más marginado.

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