Durante el transcurso de la vida, ocurren acontecimientos para los que no estamos preparados. En ocasiones hay que dar gracias porque, dentro de lo malo, todo salió bien. Pero en otras, desgraciadamente, no. Y cuando ocurre, es entonces cuando nos damos cuenta de lo que significó para nosotros, es entonces cuando nos arrepentimos de no haber vivido más a su lado o de no haberle regalado más abrazos ni haberle susurrado más veces ese mágico “Te quiero”.

La fortaleza es una gran virtud que hay que tener presente en días como este. Aunque más bien siempre… Porque la Navidad es especial y puede, como dicen muchos, que hasta mágica. Cierto es que algunos le tienen alergia porque no están todos los que fueron y no estarán siempre los que somos. Y así será un año más.

Pero como para todo, fortaleza para vivir, fortaleza para seguir, para afrontar, para descubrir, fortaleza para aceptar, fortaleza…

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