EN este dos de enero de 2010, me gustaría reproducir las palabras que Juan Cruz ha publicado hoy en su blog. Porque tienen un sentido especial, profundo, sincero. Porque para escribir nació este escritor y periodista y porque desear con la palabra es lo que borda. De modo que aquí lo reproduzco…

Fotografía de photographer padawan

Sueño, razón, alegría

Deseo para el año que comenzó ayer sueño, razón y alegría. Sueño para creer, razón para saber, alegría para vivir. Buena voluntad para entender; ambición para caminar; generosidad para dar; gentileza para esperar; audacia para perdonar; lentitud para llegar; espero que el año que empieza sea propicio para los que me quieren y también para los que no me tienen afecto; el bien de los otros es el bien común, y arroja sobre unos y otros la eficacia de la bondad. No deseo ni ruidos, ni insultos, ni odios, ni envidias, ni calumnias; un año de buenas lecturas, de música sosegada, de palabras tranquilas dichas en la orilla por aquellos que entienden que no todos aceptan de buen grado el frío del mar; palabras tranquilas para seguir viviendo. De nuevo, los versos de José Luis Pernas (“Comprendo entonces que hay que buscarse una esperanza para seguir viviendo”) o la expresión de Albert Camus (“El sol que reinó sobre mi infancia me privó de todo resentimiento”). Vivir para que que vivan otros, buscar palabras con otros, regalarlas, recibirlas, actuar como si la vida fuera mejor que lo que habíamos soñado para que, en efecto, sea al menos la vida que queremos vivir. Y ahora, a esperar que todo lo que se espera sea tachado por alguien que venga a la vida con el deseo de decir que quiere otra. Pues bienvenido sea el deseo, pero que no lo diga chillando.

Juan Cruz

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