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Tsutomu Yamaguchi. Este era, según el Gobierno de Tokio, el “único testigo de las explosiones atómicas”. Era. Pues, tal y como ha informado la agencia Kyodo, este japonés y sobreviviente de las dos bombas, Hiroshima y Nagasaki, falleció el pasado 4 de enero debido a un cáncer de estómago. Su vida se ha apagado a los 93 años, en este 2010 que ha entrado. No aquel 1945. Aquel año no…

“He muerto dos veces y nací dos veces en esta vida, tengo que contar ese hecho de la historia antes de morirme”. Y en 2006 lo contó en su libro La vida regalada.

Y hoy, de nuevo, me ha venido a la memoria esa maravillosa obra periodística de John Hersey, Hiroshima. Según Arcadi Espada, “el mejor reportaje jamás escrito por un americano”. Un reportaje donde se siente verdaderamente: uno se transporta, casi de manera mágica, mientras profundiza en su lectura. Su profesionalidad con la pluma nos hace ser testigos de ese preciso momento.

Con la noticia de la muerte de Yamaguchi, me ha venido a la memoria ese pasado 25 de marzo, día donde hablé de este hombre y del impresionante libro mecanografiado por Hersey.

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