ÁNGELA P. MARTÍN | Washington DC

SALIR  de una boca de metro para encontrarte con el Capitolio de los Estados Unidos, es una sensación que difícilmente se puede describir. El edificio que alberga las dos Cámaras políticas se levanta imperante tras las ramas de los árboles. Y cuando menos te lo esperas ahí está, rígido y firme frente a ti. No cabe duda de la majestuosidad de la cúpula. No cabe duda de qué clase de edificio es el que se levanta ante nosotros. No cabe ninguna duda de qué es lo que representa.

El Capitolio de los Estados Unidos. Washington DC. Fotografía de Ángela Paloma Martín

Y qué decir de la Casa Blanca. Vas caminando poco a poco hasta ella sin apenas darte cuenta. ¿Dónde está? nos vamos preguntando mientras ella, tímida, aparece tras la naturaleza estratégicamente plantada para dar volumen a su figura. Y ahí está. Se percibe. Ya se ve. Impresionante contemplar de cerca lo que tantas veces vemos en fotografías, películas y series. Aparece ante nuestros ojos amigable y conocida. Pero es ahí donde está él, la mano derecha que decide. Y es allí donde se acercan cientos y cientos de ciudadanos de todo el mundo para saludar no sólo una casa, no sólo un hogar… Para saludar a ese símbolo irrenunciable de los Estados Unidos.

La Casa Blanca. Washington DC. Fotografía de Ángela Paloma Martín

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