Fotografía de Ángela Paloma Martín

ÁNGELA PALOMA MARTÍN | Madrid

A Dios rezando un instante. O mucho tiempo. Sólo ella sabe si estaba rezando…

El pelo lo llevaba Angela Merkel como siempre, sencillamente peinado mientras las mechas más claras sobresalen sobre su frente. Esas cejas pequeñas, expresaban lo justo y necesario. Así, caídas, lo justo y necesario. Ya las arrugas asoman en su rostro, en sus ojos. En esos ojos que no miraban hacia delante en ese instante en el que ella anunciaba lo peor, o lo mejor a largo plazo, según se mire. Porque todo es cuestión de cómo cada cual lo mire. Pero ella no miraba en ese instante. Sus ojos hacia abajo clavó como quien observa el quehacer de una mosca con detenimiento. Y su boca es todo un poema, o un poema necesitaba ella para que lo anunciado sonase más romántico, mejor, quién sabe. Difícil hacer suave el mensaje de los recortes de toda una Alemania. Así es, de toda una Alemania. Y qué decir de su boca, de esos labios rojos a punto de moverse. Sin duda, los pliegues de su boca parecen perdurar toda una vida como cataratas escurridizas que se han alojado ya en su rostro sin ganas de desaparecer. Pero, ¿cómo van a desaparecer? No. Y menos ahora que no quiere quedarse sola.

A Dios rezaba en ese instante, o vete tú a saber a quién rezaba mientras lo anunciaba. Tenía las palmas de sus manos juntas, alzadas justo en frente de ese gesto incuestionable que hace el rostro. ¡Qué cosas dice el rostro! No dicen sólo cosas. Lo dicen casi todo. Casi todo comunica el rostro en un instante. Y las manos no las separó, las necesitaba para decirlo, para hablar, para comunicarlo. Para lanzarse y desahogarse.

Y puede que a Dios rezase. O pidiese al devenir del tiempo. O a ese amigo galo con quién discute y luego se reencuentra a escondidas como enamorados. Discute y luego se reencuentra. Juntos no funcionan. Imposible. Y ella lo sabe. Pero vivir separados sería surrealista. Tampoco viable. Ellos lo saben.

De modo que ahí está, quieta de rojo, rezando. O esforzándose. O dudando de esta Europa que sale y que no sale, que sale y que no sale de este pozo maldito…

¿Dudando? Puede, como dudamos todos de esta Europa. Pero sí comunicándolo todo en ese instante.

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La Cumbre del G-20 en Londres ya ha arrancado oficialmente. No obstante, ha sido un arranque tenso. Las diferentes posturas de los líderes mundiales y de los ministros de Economías y Finanzas están marcando la agenda económica. Dos frentes abiertos son los que están protagonizando la reunión. Por un lado, el eje franco-alemán que no ve soluciones en la inyección de dinero público y, por otro lado, la tendencia de Estados Unidos y Reino Unido que ven la solución en las inversiones para evitar el hundimiento.

 

José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España, a petición de Gordon Brown, ha asumido su papel de mediador en esta cumbre. Tiene la tarea de fomentar las relaciones de Estados Unidos con las dos potencias europeas, Francia y Alemania. El objetivo será alcanzar un acuerdo entorno a la regulación de los mercados financieros aunque la Administración del nuevo presidente norteamericano, Barack Obama, defiende la adopción de medidas fiscales.

 

¿Cómo piensan que acabará esto?


“Camino al infierno”. Esta ha sido una de las expresiones que el primer ministro checo, Mirek Topolanek, ha lanzado contra las políticas económicas de Obama. En el pleno de la Eurocámara de Estrasburgo, Topolanek, que ostenta este semestre la presidencia europea, no ha dudado en oponerse al paquete de medidas que Estados Unidos empleará para luchar contra la crisis. En su locución, ha añadido que “el mayor éxito de la UE es la negativa a ir por esa vía”.

Mirek Topolanke, que acaba de sufrir una moción de censura en su país, no está de acuerdo con las decisiones del recién estrenado presidente americano: “Los estadounidenses necesitarán liquidez para financiar todas sus medidas y las financiarán con la venta de bonos. Ello socavará la estabilidad de los mercados financieros internacionales”. El resto de los participantes no están a favor , como el alemán Martin Shultz, que le respondió con un tono un tanto determinante: “Usted no representa en esto al Consejo Europeo, se representa así mismo”.

Independientemente de sus opiniones o no con respecto a las medidas del mandatario americano, lo cierto es que el primer ministro checo no está pasando por su mejor momento. La crisis económica y una oposición férrea lo han hecho bajar del pedestal. Y es que los Gobiernos del este no dan para más: la falta de fortaleza en las políticas y la gravedad de la situación económica están haciendo que estos territorios caigan uno a uno… Letonia, Hungría, República Checa…


presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad

presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad

 

IRÁN ha querido dejar clara su posición en el contexto internacional tras el lanzamiento del primer satélite desarrollado y lanzado con tecnología nacional. El presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha declarado que “la presencia de Irán en el espacio, con el objetivo de expandir el monoteísmo, la paz y la justicia, ha quedado grabado para la historia”.

 

No obstante, el lanzamiento del Omid (Esperanza, en persa), no ha dejado indiferente a los países que conforman el foro internacional. A pesar de que Irán justifica su plan nuclear con la necesidad de energía nacional, el resto de los países siguen sospechando que las verdaderas intenciones del Programa siguen suponiendo una gran amenaza: la creación de armas nucleares.

 

Reacciones internacionales

El nuevo presidente de Estados Unidos ya ha tomado cartas en el asunto. Barack Obama confía en que las actividades iraníes suponen una verdadera amenaza militar y le tiende la mano para negociar una posición pacífica.

Francia también ha mostrado su preocupación tras el lanzamiento al igual que Reino Unido. Según el ministro de Exteriores francés, “la tecnología del lanzamiento es muy similar a la de los misiles balísticos”.

Frente al temor, la solución que ha tomado el foro internacional ha sido sentarse en Wiesbaden con los principales representantes iraníes. La voluntad principal es la resolución pacífica en el marco del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

 

Y es que la evolución balística del programa iraní  preocupa seriamente a EE.UU., Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania. Por ello, los altos funcionarios de las principales potencias con veto en la ONU, incluida Alemania, han querido estudiar el estancamiento en las conversaciones con Irán. El miedo crece frente a la posibilidad de que Irán utilice su Plan con fines armamentísticos.

 

Reanudación del Plan en 2005

Las reconversiones de uranio han permanecido estancadas hasta agosto de 2005. Año en que el presidente de la República Islámica de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha facilitado el reinicio de la reconversión. Sin embargo, estas actuaciones van en contra de las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (AIEA, por sus siglas en inglés).

Estados Unidos, con el ex presidente George Bush al mando, centró su atención en reunir el máximo de apoyos internacionales, ya que opina que, en realidad el plan tiene como fin el desarrollo de armas nucleares. Por ello, no sólo quiso imponer sanciones económicas al Gobierno iraní, sino también estudiar la posibilidad de un ataque militar al Programa nuclear de dicho país.

Por su parte, el Gobierno de Ahmadineyad, se defiende justificando que la necesidad energética del país es suficientemente importante para que inicien una política de desarrollo nuclear.