ÁNGELA PALOMA MARTÍN | Madrid

HAY cartas que, aunque cortas, lo dicen todo. En plenas vísperas de una huelga de funcionarios, recibo estas palabras conmovedoras. Porque la preocupación es la compañera de cama hoy de cientos de personas en nuestro país.

En esta carta hay palabras que comunican. No me cabe duda que comunican. Y que lleva implícita muchos mensajes. Mensajes políticos, sociales, económicos y morales. Ella las escribió, quizás, para ser más consciente aún de la situación. O puede que lo hiciera para que el tiempo no borre este momento del que habrá que reírse algún día cuando todo pase…

Su autora es Sara, una chica de 41 años (chica, sí, imposible llamarla mujer con esa cara y cuerpo de niña que tiene). Su autora es Sara, que a los 34 se quedó viuda y al cargo dos hijos como dos soles. Cada día hace 260 kilómetros por carreteras manchegas para ir hasta Almadén desde Argamasilla de Calatrava. Allí está el ambulatorio donde trabaja, sin plaza fija, como administrativa. 260 kilómetros cada día, haga frío, calor, llueva o nieve. Y cada día va y viene sin desatender a sus hijos porque las oportunidades en estos tiempos escasean… Porque hay trenes que pasan una vez, y ella lo sabe bien.

Estas, sus palabras, las que recibí en plenas vísperas…

“Palomita, espero que esto tenga solución, es cíclico y cada “x” tiempo se pasa alguna crisis. A ella (su madre), que es positiva,  le pregunto. Dice que sí que “verás como lo solucionan”; pero a qué precio, siempre pagan los mismos. ¿Porque no se recortan ellos? Sabes lo que han mal gastado, mal gestionado y ahora que la hucha la han vaciado, nos piden un poquito a cada uno de los ciudadanos para volver a llenarla. Y vengan de nuevo “los que sean” y vuelvan a mal gastar y a mal gestionar. Sinceramente me da miedo, aunque me siento privilegiada de ser mileurista, solo tengo una meta y lo sabes… mis hijos.. mi familia lo demás es secundario y tú lo sabes. Muchos besitos”

Como el caso de Sara, muchos…