ÁNGELA P. MARTÍN | Washington DC

FAES (Fundación para el análisis y los estudios sociales). Intervención de José María Aznar, ex presidente de España.

“El papel emergente de la comunidad hispana de EE.UU. en el diálogo trasatlántico”

José María Aznar en la Biblioteca del Congreso. Washington DC. Fotografía de Ángela Paloma Martín


José Couso en la guerra de Irak. elconfidencial.com

José Couso en la guerra de Irak. elconfidencial.com

“Pero qué hija de puta es la vida!, pensé para mí. Estaba más sólo que nunca, más desamparado y más triste que nunca. Doce horas antes un carro de combate norteamericano había disparado un obús contra el hotel Palestina y había impactado junto a nuestra habitación, matando a mi compañero y amigo José Couso”. Con esta frase comienza el periodista Jon Sistiaga a narrar este libro. El momento más trágico de su vida como reportero de guerra. El que era redactor de la cadena de televisión Telecinco, fue a cubrir, según los medios de comunicación, la que sería la guerra mejor contada: la guerra de Irak. El operador de cámara que lo acompañaba, José Couso, murió en el hotel  Palestina, en Bagdad, lugar donde la prensa estaba alojada después de que el ejército norteamericano atacara dicho lugar. En este bestseller editado en 2004, Jon Sistiaga narra no sólo el acontecimiento de los trágicos momentos, también toda una experiencia como reportero de guerra en distintos países donde, en los conflictos, la prensa se convierte en el peor enemigo.

Tras esta colección de comas y puntos seguidos, descubrimos las distintas facetas de un periodismo que cada vez está menos protegido y valorado: el periodista se convierte en arma, “el cuarto poder”. Jon Sistiaga nos descubre tras sus palabras lo sucedido antes y durante la guerra de Irak. Pero también nos traslada a otros países para explicarnos  los distintos géneros a la hora de informar sobre un país en conflicto. Nos revela la realidad de la censura informativa y las dificultades que sobrepasan para que, el espectador, desde casa, pueda ejercer ese derecho a ser informado, ese derecho a saber lo que ocurre en otros puntos del mundo.

Periodistas de televisión, de prensa, de radio, de agencia, empotrados, operadores de cámara, fotógrafos… Todos son iguales ante los ojos de la guerra. Todos, a pesar de la competitividad existente entre los grandes negocios mediáticos, se apoyan y se ayudan en situaciones de conflicto. Son periodistas, sí, pero también compañeros y amigos.

No obstante, no todo es periodismo y censura en una guerra. Sistiaga nos explica la propaganda política que invade los países en conflicto, que invade los países donde los regímenes controlan todo poder existente. Emplean las herramientas oportunas de los medios de comunicación y, sobre todo, se aprovechan de la ignorancia de la ciudadanía para imponer el miedo religioso por antonomasia. Esta es la estrategia perfecta a seguir por este tipo de países.

La crudeza de la profesión y de la realidad invaden las páginas de este libro cuando Jon Sistiaga relata el fatídico accidente que sufrió José Couso aquel 8 de abril de 2003. Y sobre todo, las dificultades por las que tuvo que pasar para transportar el cuerpo de su compañero hasta España. Sin pelos en la lengua, expone y critica negativamente el comportamiento del Gobierno de España, liderado por José María Aznar en el mismo momento en el que ocurrieron los hechos.

Este libro detalla cómo se ejercer el periodismo en situaciones de guerra y, desgraciadamente, en ocasiones, cómo suceden hechos que nunca esperamos que ocurran: “El sargento Gibson recibió la orden de abrir fuego. Colocó una granada hueca, sin explosivo, en el disparador del cañón. (…) En el suelo, boca arriba, como un bulto deslabazado, estaba el cuerpo de José. (…) Me puse a la altura de sus ojos. Las gafas habían saltado por algún lugar de la habitación. ‘Ha sido el tanque – me dijo -, ha sido el tanque’. (…) Ya no solté su mano fría hasta que la puta máquina dejó de pitar”.


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AHORA Francisco Álvarez-Cascos. El ex ministro de Fomento del segundo Gobierno de José María Aznar, estaba en activo cuando una de las empresas, relacionada con trama de corrupción del Partido Popular, fue contratada por AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea). Y hasta cuatro veces a lo largo de 2001 y 2002.

 

Según Cascos, “no tiene nada que ver” en los contratos firmados por AENA y por las empresas de su tocayo Correa. Sin embargo, las relaciones entre ambos parecen cada vez más evidentes a pesar de las negativas del ex ministro de Aznar:

 

.- Francisco Álvarez-Cascos: “Algunos medios han llegado a decir incluso que yo lo apadriné dentro del PP, pero eso es rigurosamente falso. Le conocí ya como proveedor de viajes y de actos para el PP cuando yo era secretario general del partido, así que no pude ser yo quien le acercó al PP”.

 

.- Francisco Correa: “Ya te he dicho yo que le he llevado a Bárcenas (Luis Bárcenas, tesorero del PP), a su casa y a Génova, 1.000 millones de pesetas por adjudicaciones de obras de la época de Cascos, y sé cómo lo ha sacado y el paraíso fiscal donde lo tiene”.


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LA presidenta de esta nuestra Comunidad está enfadada. Y mucho. El órgano propagandístico del régimen cubano, el diario Granma, vomitó ayer en sus páginas todo tipo de expresiones que atacan directamente a Esperanza Aguirre. Según el periódico cubano, Aguirre desea convertirse en la principal cabecilla en la capital española de la mafia y los terroristas cubanoamericanos asentados en la ciudad estadounidense de Miami”. Pero esto no termina aquí. Define a la política madrileña como “discípula del derechista José María Aznar” y asegura que “desea también seguirle los pasos en el empeño frustrado de atacar a Cuba y hacer de sus agresiones a la isla un medio de promoverse”. Nada menos. ¿Algo más? Pues sí, mire usted… Granma también la acusa de recibir “importantes sumas de dinero de la debilitada mafia cubanoamericana de Miami” y afirma que “mantiene estrechos vínculos con esos grupúsculos de Miami y con connotados terroristas”. ¿Aguirre utiliza el dinero de los contribuyentes “para sostener a supuestos opositores cubanos”? No sé lo que pensarán al respecto los ciudadanos de la Comunidad de Madrid…

¿Qué ha hecho la presidenta de la Comunidad de Madrid para merecer tales expresiones? Según el diario El Mundo, apoyar una concentración para el 31 de enero contra el régimen de Raúl Castro en el 50 aniversario de la revolución cubana. Aguirre se ha sentido muy ofendida… Por ello ha contactado con el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, para que de “una respuesta adecuada a la gravedad de los insultos”. En su respuesta, el ministro ha optado por contactar telefónicamente con el embajador cubano, Alberto Velazco San José. Por teléfono. Contacta por teléfono El Gobierno, a pesar de estar molestado por la cantidad de descalificativos que arroja Cuba contra los políticos españoles, no quiere convocar formalmente al embajador para no romper los lazos actuales con el régimen de Castro.