Portada de "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina"

SEGURAMENTE este libro sea uno de los regalos preferidos estas Navidades porque es imposible que cualquiera de los que componen la trilogía Millennium pasen desapercibidos. “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” es el segundo volumen. Y aunque su título abra demasiados interrogantes a lo largo de la lectura, es al final donde encontramos su verdadero sentido.

Traficantes de mujeres, prostitución, mafia, drogas… Stieg Larsson ha elegido un argumento sorprendente a la vez que interesante. Probablemente cueste más sobrellevar la lectura si lo comparamos con Los hombres que no amaban a las mujeres”, el primer libro. No obstante, y para sorpresa del lector, este periodista ha conseguido enganchar en la trama. Ahora sabemos algo más de Lisbeth Salander, su protagonista, una mujer diferente, única, original e irrepetible. Este novelista sueco ha tejido de manera espectacular no sólo una historia: la denuncia queda patente en cada rincón de esta obra literaria.

Las críticas pueden llover y atormentar porque es evidente que sobre gustos no hay nada escrito. Además, existe un cierto miedo: parece que lo comercial tiene un polo opuesto con respecto a la calidad. Sin embargo, lo que no se puede negar es que, una vez más, Larsson ha sabido demostrar que es un verdadero profesional no sólo a la hora de describir la realidad: también de escribir sobre ficción (aunque en este caso logren confundirse).


Un país: Italia. Una niña. Un niño. Una adolescente. Un adolescente. Una mujer. Un hombre. Alice della Rocca. Mattia Balossino. Dos personas que no buscan en su interior un porqué. Simplemente viven sabiendo qué les ocurre y cuál es el motivo. Ambos se esconden de una realidad en la que viven introduciéndose en su propia realidad para no romper los esquemas de su existencia. Ambos, números primos gemelos. Así quiso descubrirlo Mattia. Dos personas con personalidades extremas y totalmente fuera de lo común, pero unidas por una misma razón inexistente e invisible; sólo esa razón está presente en sus corazones de una manera idealista.

Con tan sólo 27 años, este licenciado en Física Teórica, Paolo Giordano, ha sabido redactar, con el arte puro de la literatura, una obra de una envergadura notable: La soledad de los números primos. No sólo ha sabido dominar el estilo y el ritmo de sus palabras. No sólo ha sabido otorgar a un modelo de vida humana un título matemático y original. También ha puesto de manifiesto una historia no lejos de la realidad. Unas personas unidas pero separadas cuyas vidas se han marcado por un pasado abrumador y oscuro. Rareza extrema quizás. Ahora, en el presente, ambos viven encadenados a ese pasado; su personalidad, su cuerpo, su mente se quedaron atrás para quedarse.

Personas que caminan a nuestro alrededor desapercibidos por una sociedad ajena. Personas distintas y especiales que conviven con nosotros sin que sepamos percibir cómo son o qué secretos esconden u ocultan. Personas que existen. En este caso son Alice della Rocca y Mattia Balossino. Pero en el fondo, Giordano sabe que cualquiera de nosotros podríamos ser ellos…

“Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos.”

Paolo Giordano. Fotografía de elpais.com

Paolo Giordano. Fotografía de elpais.com


Fotografía de blogs.elcomercio.com

Fotografía de blogs.elcomercio.com

En muchas ocasiones,  escuchar a las personas, lo que dicen, lo que comentan, lo que conversan, es recurso suficiente para aprender de los demás. Y ha sido escuchando como he llegado a esta conclusión…

Llegada la temporada de vacaciones, unos están impacientes porque llegue ese tan merecido mes (o semana o días sueltos…) y, por el contrario, otros, les tienen pánico.

Con las vacaciones, unos disfrutarán de la familia, de los hijos, de los amigos y, seguramente, viajen hacia algún punto de España y puede que, incluso, hacia algún punto de otro país que no sea el nuestro. Sin embargo, otro sector no viajará, quizá a falta de recursos económicos o quizás a falta de ganas.

A este último sector es al que se quiere referir este post, ya que estas personas no disfrutan con la temporada de vacaciones. Tampoco se relajan, ni descansan, ni las aprovechan como el resto de seres humanos. Para ellos, las vacaciones es una etapa más que hay que superar. Una etapa que se les hace más difícil porque, a falta de un tiempo bien ocupado como es un trabajo que guste y reconforte, tienen que pensar y pensar en qué hacer, no para matar el tiempo, sino para superarlo de una manera más llevadera.

La literatura, los libros, los periódicos, el cine, pueden ser herramientas eficaces para estas personas porque al menos no sienten un tiempo perdido: continúan aprendiendo aunque de otra manera y al mismo tiempo sus necesidades se ven satisfechas. No obstante, corren el riesgo de pensar demasiado o volverse loco… ¿Son raras estas personas? No, simplemente son distintas porque su hobby es el quehacer del día a día laboral, sus inquietudes se ven calmadas en ese día a día… Por eso, sus vacaciones, no son del todo felices…


El periodista David Cantero el 31 de mayo de 2009 firmando su obra en la Feria del Libro de Madrid. Fotografía de Ángela Paloma Martín

El periodista David Cantero el 31 de mayo de 2009 firmando su obra en la Feria del Libro de Madrid. Fotografía de Ángela Paloma Martín

El periodista  David Cantero es la persona que ha tallado con fino sentimiento esta obra. El hombre del baobab no es otro que el nombre africano del protagonista de su novela: Luis Vaissé. Entre sus páginas nos perdemos en un mundo donde el concepto de la “vida” se debate en un continuo devenir. Ese devenir que perturba al personaje principal de la obra, que lo abruma, que lo ahoga en su lenta monotonía. Un divorciado fotógrafo que, aunque ama profundamente a su hijo y a su mujer actual, tiene decidido quitarse la vida a su regreso. Al regreso de un viaje que emprende con su padre, ya casi cadáver, a África para que éste cumpla su último deseo.

De nuevo, el rumbo de la vida le depara a Vaissé sorpresas que ni él se espera, y ese suicidio ya decidido tendrá que esperar… Las musas del romanticismo y la pasión no faltan entre las líneas de esta colección de palabras perfiladas en un ambiente aviador. Tampoco falta lo que se concibe como el “nuevo concepto de familia”. Pero es la vida… Siempre la vida… ¿Merece la pena vivir? ¿Por qué desear morir? ¿Qué es realmente la felicidad? ¿Y el amor? Es la vida… Siempre el valor la vida la presente en estas páginas…

“A veces el disfraz de la vida nos viene grande, demasiado grande, o excesivamente ajustado, tanto que nos asfixia. El tiempo y los hechos que no elegimos vivir nos pesan, nos sobrepasan, nos ocultan, nos raptan, nos llevan de acá para allá sin contar con nosotros. Impotentes, terminamos aceptando que no es sencillo eludir la vida que nos tocó vivir. Nos entregamos entonces a ella sumisos, aunque desde el instante mismo de la concepción la sintiéramos en algo ajena, incompatible tal vez con nuestros deseos, con nuestro espíritu. Incapaces de contenerla, de frenarla, de reprenderla, esperamos a que sea ella, la vida, la que se canse de jugar con nosotros.”

DAVID CANTERO



“La vida es comunicación, y esta se hace con las manos, con los ojos, con la voz”

JUAN CRUZ

Hay “citas” que se quedan grabadas en la memoria de uno mismo a medida que madura en el arte de la lectura y del aprendizaje de profesionales que se dedican al bellísimo mundo de informar o de escribir. Porque no es lo mismo contar que narrar. Porque no es lo mismo la literatura que el periodismo. No es lo mismo informar en un tabloide que crear arte entre una colección de páginas que te pierden en mundos insospechados. No es lo mismo ser periodista que escritor aunque se lleven ambas profesiones en una sola alma…

Pero hay “citas” que se quedan grabadas en la memoria o en la vida de uno, que recuerda porque sabe que, en el fondo, tiene relación con parte de sus actos y su devenir en este mundo donde no sabemos muy bien porqué o para qué estamos…  Pero estamos aquí sea como fuere y hay citas, de otros,  que se corresponden con cada uno y que se las queda para sí…

Siempre, en algún momento, hay alguna “cita” para recordar…


Feria del Libro. Retiro. Madrid. Por Ángela Paloma Martín

Feria del Libro. Retiro. Madrid. Por Ángela Paloma Martín

Getafe, esta ciudad universitaria, despertó esta mañana tranquila después de una noche intensa de feria donde la juventud que no está de exámenes no tiene fecha de caducidad ni minutero en el reloj…

Sin embargo, en la Feria del Libro de Madrid, el ambiente prometía: Juan Cruz, Punset, David Cantero, Javier Marías, Nuria Roca… Decenas de periodistas y literatos se daban cita en ese Retiro madrileño…

Y por qué no hacer un paréntesis en esta época estudiantil donde los nervios no caben en el cuerpo de uno, donde uno desea, estudia, lucha para conseguir… Y por qué no disfrutar de una mañana así cuando se sueña con ser algún día lo que ellos son o los que otros, en otro tiempo, ya fueron…


El periodista y escritor, Juan Cruz, decía hoy en un post que los blogs son como  “espejos en el camino”. Espejos en el camino. Curiosa reflexión y expresión. Y, al leerla, ha llegado a mi memoria el finalizar de un libro suyo, Muchas veces me pediste que te contara esos años… 

“(…) Se salva una carta, una sola, y ésa se lee en silencio, mientras uno va pensando cómo le da la mano al tiempo que nos queda.

Ya tu patria es el tiempo

Ojalá”.

Y al leer esa expresión, ese Espejos en el camino, ha venido a mi memoria ese poema de Ángel González… Por ello os lo muestro, para que disfrutéis de él…