Fotografía de educa.madrid.org

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SIETE de la mañana. Pamplona, como toda ciudad española y alguna más del territorio europeo, se despierta perezosa y aún a oscuras. El viento sopla suave y el fresco asoma tímido estos días sin dejarse ver del todo. Los pequeños de la casa se despiertan junto al sol, pero esta vez no para jugar: vuelven al cole. Se acabaron los chapuzones en la piscina, los largos paseos por la playa, los inmensos helados de chocolate y vainilla y el jugar a diestro y siniestro ya sea en el parque, con los amigos o con esa consola espectacular que les regalaron papá y mamá por las buenas notas de junio o por ese fantástico cumpleaños.

Ahora es el momento de comenzar un nuevo curso, estrenar mochila, pinturas, lapiceros, ropa…  No obstante, no sólo los pequeños de la casa comienzan. También los estudiantes de educación secundaria, bachillerato y los de enseñanza superior. Este año las Universidades están de celebración: la demanda ha aumentado vertiginosamente y puede que haya sido porque los jóvenes, con motivo de la crisis económica, hayan escuchado un poco más a papá. Cierto es que el fracaso escolar en nuestro país es una problemática patente que no hay que olvidar: estrenamos curso pero arrastramos asignaturas. Al parecer las matemáticas, el inglés y la lengua suelen ser las materias que más se les atragantan a los alumnos.

Adiós al calor. El bañador y el bikini dan paso a los libros. El amor de verano se va y vuelven los compañeros de clase de siempre o nuevos por descubrir. Julio y agosto se fueron rápidos y septiembre se presenta lento y misterioso. Se fue el verano, se fue… Para muchos los sueños comienzan ahora, para otros la pesadilla continúa…


Ahí me encuentro, subida en un cañón de la Ciudadela de Pamplona. Fotografía de A. O.

Ahí me encuentro, subida en un cañón de la Ciudadela de Pamplona. Fotografía de A. O.

HACE un año cree este blog: Donde no existe el silencio… Aunque cierto es que con el mismo título comencé una aventura anterior en el mundo de la blogosfera. Sin embargo, mi identidad se esconde tras las palabras que aquí aparecen habitualmente. En un primer momento quise ejercer la profesión que tanto amo desde otra perspectiva; y no sé si lo he conseguido, pero al menos, intentándolo me he sentido feliz. Mi pretensión era escribir, contar a diario, y pido perdón porque esto no se ha conseguido a la plenitud por diversos motivos. Muchas cosas me han pasado a lo largo de este año, imprevisibles y sorprendentes, buenas y malas, y todas ellas han sido un factor importante para que publicase o me bloquease, para que siguiese dedicando mi tiempo a algo que me apasiona o lo tuviese que dejar en épocas críticas. Pero el mundo se mueve así y no de otra manera. Y como personas y humanos que somos debemos acostumbrarnos al rumbo de este mundo que unas veces nos da tanto y otras veces nos deja desnudos e indefensos.

Esta documentalista, periodista, niña, mujer, hija, hermana, amante y amiga comenzó hace un año esta aventura por amor. Sí. Por amor a una profesión: el PERIODISMO. Un año después sigo enamorada y enganchada y sigo pensando que aún quedan muchas cosas por hacer, muchas por contar y transmitir.  Sigo teniendo la inquietud, como escribí en el primer post hace ahora un año, de ver plasmado todo aquello que observo y experimento en esta traviesa vida donde las noticias nacen por doquier y a cada instante.  Ellas están ahí: sólo hay que darles el empujón adecuado para sacarlas a relucir, para que la sociedad, al conocerlas, les dé el brillo que merecen.

Un año después sigo pensando que Donde no existe silencio existe todo aquello que sucede, el ruido y el acontecer del mundo real, de la vida. Desgraciadamente la objetividad periodística se perdió hace mucho tiempo. No obstante, aún quedamos personas con la ilusión de transmitir a la sociedad la realidad, de informar de manera un poquito distinta buscando la veracidad como principio fundamental, como principio personal. La inocencia forma parte de mí por querer buscar lo imposible en este mundo mediáticamente contaminado. Aún así, no descansaré. Por vocación, por pasión, por amor eso es lo que busco. Esto es lo que soy.

Y ya sólo me quedan palabras de agradecimiento a todas aquellas personas que me han leído, que no son pocas. A todas las personas que han querido dejar plasmadas unas poquitas palabras en ese rincón del comentario. Gracias a todas aquellas personas que han sentido la necesidad de mandarme un correo electrónico para contactar conmigo. Gracias a mi familia porque, gracias a su esfuerzo, yo puedo seguir luchando y perseguir mis sueños. Gracias a mi padre, un modelo a seguir que me da la fortaleza que necesito. A mi madre, siempre guerrera. Gracias a A. O. que siempre está ahí, conmigo, como “alfarero que forja”. A mis compañeros de clase, que estuvieron día a día conmigo, aguantándome, bajo el mundo académico que nos ha otorgado algo más que un título. A mis amigas, las de siempre, las de toda la vida, por ser tolerantes conmigo y aceptarme tal y como soy. Gracias a Domingo Puerta, ese joven periodista que continua visitando esta página día a día, plasmando sus ideas y haciéndome pensar a mí en alguna otra. Gracias a los poquitos periodistas profesionales, grandes y reconocidos, que de momento he conocido en el bagaje de este mundo de la información, gracias por sus consejos, por sus palabras, por su humildad y por seguir en contacto conmigo para animarme a seguir creciendo.

Esta manchega, hija de la tierra de Don Quijote, seguirá escribiendo no ya desde Madrid sino desde Pamplona, donde ahora me encuentro, persiguiendo una vez más un nuevo sueño…


Pamplona, 6 de septiembre de 2009

Mi queridísima Laura,

Puede que sea el aire o el viento el que turba mi emoción y mi sentir en estos momentos. Ya mudada a una nueva ciudad en la que el verde y el frescor inundan las calles, te escribo para agradecerte tu compañía en esta travesía. Convencida estoy, mi querida Laura, de que te interesará saber que muchos son los estudiantes que hay en esta tierra navarra. Y no pocos extranjeros, créeme cuando te lo digo. Los hay por decenas en el campus y en los alrededores. Alguno de Alemania también habrá, te lo digo porque sé que amas ese gran país.

Continua…


El juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, ha rechazado el cierre de los dos bares de Pamplona: en uno de ellos, el Ezpala, el propietario retiró las fotos de los presos etarras días despues del requerimiento de la Guardia Civil; y en el otro, en el bar Zurgai, fueron sustituidas por siluetas. El magistrado los mantiene imputados por un delito de enaltecimiento terrorista.

Según uno de los socios del Ezpala, retiraron las fotografías  el pasado día 12, fecha en que recibieron la notificación. También ha comunicado a los medios de comunicación que las camareras se negaron a quitarlas cuando la Guardia Civil se presentó en el local (día 4 de agosto) ya que ellas no poseen capacidad auotoritaria para decidir y él se encontraba en esos momentos de vacaciones. “Eran cuatro fotografías de vecinos del barrio, cuatro de la cuadrilla”: con estas palabras, el socio del Ezpala informaba a la prensa sobre las fotografías que se encontraban en su establecimiento.

Mientras tanto, en Bilbao, la Ertzaintza y los servicios de limpieza se emplean a fondo para retirar carteles y pintadas etarras. Además, en las últimas horas, los radicales han intensificado su actividad. Dos entidades bancarias han quedado totalmente destruidas en el casco antiguo bilbaíno después de que dos desconocidos lanzasen cócteles molotov. La ertzaintza también ha detenido la pasada noche a tres menores por realizar pintadas a favor de ETA en una estación de Bilbao.

El Gobierno vasco reitera que hay que desterrar la apologia del terrorismo de la vida cotidiana y de las festejos. Por eso, al igual que la fiscalía, ha pedido al Tribunal Superior de Justicia del Pais Vasco (TSJPV), que se prohíba una manifestación convocada por la izquierda abertzale el próximo viernes en Bilbao y que ya ha sido declarada ilegal por el juez Garzón.


Restaurante LA NUEZ

Restaurante LA NUEZ, Pamplona. Fotografía de Ángela Paloma Martín

Restaurante LA NUEZ, Pamplona. Fotografía de Ángela Paloma Martín


Arte tras la ventana

Arte tras  la ventana. Pamplona. Fotografía de Ángela Paloma Martín

Arte tras la ventana. Pamplona. Fotografía de Ángela Paloma Martín


Pamplona de noche

Pamplona de noche. Fotografía de Ángela Paloma Martín

Pamplona de noche. Fotografía de Ángela Paloma Martín